Tecnología: Inteligencia Artificial debe regularse


La Inteligencia Artificial (IA) se ha desplegando de forma más rápida de lo esperado, hace tan solo tres décadas se empezó a masificar Internet y a partir de este descubrimiento las relaciones de los seres humanos, las formas de hacer negocios, la industria y el estilo de vida cambiaron para siempre.

Cuando se empezó a hablar de IA pensábamos en un mundo lejano, uno que no vería la generación que vio la máquina de escribir, el telégrafo, y las computadoras, pero estábamos equivocados. Desde los modelos de predicción de frases que encontramos en nuestros correos, las asistentes virtuales, hasta los robots que ya están en funcionamiento principalmente en Asia y Europa son parte de la IA.

Recientemente miraba la serie de Netflix llamada “Mejores que nosotros” en donde los robots hacen todo tipo de tareas, e incluso la trama se desarrolla cuando se logra inventar un robot que tiene iniciativa y autonomía. Sin embargo no es necesario que lleguemos a ese nivel para que se legisle la IA.

La legislación en IA debe incluir planteamientos éticos y responsabilidades, por ejemplo quién será responsable si falla un algoritmo y muere o se hiere a una persona, qué sucede con la información que recopile la IA, dónde se realizarán las demandas judiciales.

En el 2017 el empresario de la tecnología Elon Musk solicitó a los gobernadores estadounidenses reglamentar la inteligencia artificial “antes de que sea demasiado tarde”. Musk insistió en que la inteligencia artificial representa una “amenaza existencial contra la humanidad”, una visión fatalista que confunde la ciencia de la inteligencia artificial con la ciencia ficción, señalaba en ese momento el New York Times.

La legislación en cuanto a IA debe regirse por la Convención Internacional de Derechos Humanos y las Constituciones Políticas de los Estados y se debe ir creando una institucionalidad que revise constantemente las invenciones y cree legislación penal que siente responsabilidades. La legislación deberá incluso incluir aspectos sobre las jubilaciones e incluso si los aparatos que sustituyen al hombre paguen impuestos.

Existen las “tres leyes de la robótica” que el escritor Isaac Asimov presentó en 1942, y que se agreguen algunas más: un robot no debe dañar a un ser humano, ni permitir, por omisión, daño alguno a un humano; un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, con excepción de aquellas que entren en conflicto con la primera ley, y un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando dicha protección no entre en conflicto con las dos primeras leyes.

Durante la reunión del G20 en agosto del 2019 el presidente Francés, “Emmanuel Macron, y otros con él defienden la necesidad de “proteger a las personas, más que proteger los empleos”. Se trata de lograr una economía digital competitiva, pero también de suavizar la transición, de ir hacia una sociedad inclusiva en la que el conjunto se beneficie de esta revolución, y no sólo porque los aparatos y los servicios se abaraten. Que nadie se quede atrás. Una sociedad armónica y superinteligente, la “sociedad 5.0” según el concepto japonés que se abre paso en el G20″, recogía el diario español El País.

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